jueves, mayo 25, 2006

Historia de mis calles

os presento a un escritor: Francisco Gonzalez Ledesma y un libro : Historias de mis calles , nacido en poble sec , barrio obrero y, por lo tanto, pobre. Nos relata la vida comunal de una finca al final de los años 20, llena de cosas excitantes. Un viaje por toda la ruta de la escalera con paradas en pisos y personajes que Ledesma no ha olvidado y que nos ofrece conocer en este libro.


Historia de mis calles es el testimonio fascinante de la vida de una ciudad a lo largo de casi un siglo. Desde su infancia en un barrio obrero, pasando por la supervivencia en tiempos de guerra, llegamos a las ilusiones de un jove que teclea una máquina de escribir en la azotea, a la luz de la luna... Es el González Ledesma que escribió centenares de novelas con seudónimo y que recuerda el enloquecido ritmo de una editorial de la posguerra. Aunque licenciado en Derecho, Ledesma se pasó al periodismo, y desde la atalaya privilegiada que le brindan los periódicos en los que ha trabajado, extiende también su mirada sobre los poderosos y los grandes personajes que ha conocido. Escritas con pasión, con sentido del humor, con emoción, estas memorias son la agitada novela de una sociedad y de un tiempo, la comedia y la tragedia del siglo pasado.

Quisiera recomendar a Ledesma ante todo, un narrador: "yo he visto a los que murieron, yo he vivido la guerra. Solo quiere decir que, para mí ¿persona absolutamente prescindible?, aún existen cosas sagradas e ideales que flotan en el aire.

Todo eso existe hoy en un viejo corazón que también ha de morir, por lo que asumo el hecho de ser un animal en extinción y asumo el hecho de no ser comprendido".

¿Memorias, o quizás novela negra? Se habla de derrotas, de solidaridad, de vencedores y vencidos, de asesinatos por fusilamiento en el Campo de la Bota, de criminales (perdón, de franquistas, más exactamente), de cárceles, de corrupción, de acoso sexual y social, de víctimas indefensas, de combatientes que luchan aun sabiendo de antemano que van a perder¿ Y, como siempre, de una ciudad: Barcelona. Y de un protagonista: sus calles llenas de vida y de sombras."

DE SU BIOGRAFIA EDITADA

La escuela. La segunda que recuerda. No aprendió mucho, más bien nada, pero le daban una rebanada de pan diaria. En la escuela de la Generalitat republicana su madre pidió que le enseñaran en catalán, porque el castellano ya lo hablaba en casa. Allí aprendió a escribir en esa lengua y sería un escritor en catalán si no fuera por los cuarenta años de franquismo; pero "la novela exige la palabra exacta, la palabra sentimental y, si puedes, la palabra mágica. Y eso se aprende a los 14 años, con la primera poesía, el primer libro de aventuras, la primera niña que te hizo creer en el amor. Y yo lo mamé en castellano, una lengua noble y ancha".

Compaginó trabajos, como siempre, y llegó a ser un abogado pudiente, con amplia clientela, especializado en propiedad intelectual y derecho catalán. Pero¿ "ya sé que ni el destino de la vida es nuestro, pero de poco sirve haber nacido si dejas que ese destino lo escriban los otros. Me seguía mirando al espejo y no me gustaba mi cara, recorría mis calles y no me gustaban, porque en todas ellas veía el rótulo del comerciante, el negocio, la razón social".

Y en 1971, La Vanguardia. Palabras mayores. Una excelente atalaya, en aquellos años apasionantes para gentes como él, que solo entendían la vida con pasión. De nuevo el cierre nocturno. Ledesma nos cuenta mucho, pero no todo lo que sabe. Pero lo que nos cuenta, nos gusta. Se nos hace más cercana una Reina Sofía que le enseñó a regatear en el zoco, un Fidel Castro que era consciente de que hacía perder los aviones a sus interlocutores...Crónica sentimental en rojo. Premio Planeta 1984. En solo cinco años el premio más importante del país se volvía a dar a una "novelita de género". Y Méndez instalaba su desencanto entre nosotros. Ahora, porque Ledesma sabe que "si es verdad que tengo un desencanto político, será verdad que he visto morir muchas esperanzas". "No se puede tener desencanto político donde no hay política, sino dictadura. Solo se puede tener rabia, impotencia y, algunas veces, esperanza".Decidió continuar con la novela negra, con la novela social, con la novela policíaca que se había ausentado de este país durante cuarenta años. "En España no existían suicidas, atracadores, asesinos, policías corruptos, jueces venales, señoritas que enseñaran la liga ni cuernos de sólida implantación. España era un país dignísimo en el que maldita la falta que hacía una trama policíaca."19 de marzo de 1993. Alguien del Departamento de Personal de La Vanguardia le dijo que no volviera, que estaba jubilado. "Todo lo que yo aprendía durante el día solo tomaba forma por la noche. La noche de las calles era mi madre. La madre se murió cuando dejé de ser periodista."

LA GUERRA

19 de julio de 1936. Domingo. Se despierta por el estruendo de los disparos, en la batalla urbana inicial. "No me enteré de que allí terminaba mi niñez y empezaba algo que me había de acompañar la vida entera".La guerra vista por los ojos de un niño. El primer bombardeo, que no fue aéreo, sino naval. El puñetero y tristemente famoso Canarias. Los milagros cotidianos, que te ayudaban a vivir. "Hoy, por suerte, los niños ven la vida como un bien inmutable, pero nosotros la valorábamos como un regalo que nos iba siendo dado día a día, y casi hora a hora.26 de enero de 1939, la derrota. Entran en Barcelona los moros que trajo Franco. "Era como el derrumbarse de un mundo que yo apenas había visto nacer. Y sabía que mi vida iba a ser completamente distinta y que ya jamás volvería a verlo".Y la ciudad ya no fue de él. De él y los suyos. Fue la ciudad de los vencedores, de los que vinieron de Burgos, de los nuevos ricos, de los poetas falangistas, de los aprovechados, de los mercaderes del hambre, de los agiotistas buscadores de jovencitas, de los curas vengadores, del Cristo gran señor de los ejércitos. "La Barcelona de mi niñez agachó la cabeza, se dispuso a trabajar quince horas diarias y soñó que el mundo aún podía ser hermoso viendo el cine de los sábados".

2 comentarios:

tullidos dijo...

discrepo quan dius: barrio obrero,por lo tanto, pobre.

Tomás Roca dijo...

Ja ho se que sona malament, pero es una realitat del aquells anys, una realitat injusta amb diferències socials per ser un barri obrer.